Messi: el mejor de todos y el camino que lo llevó a la eternidad

Por: Agustina Goméz

Lionel Messi no es solo el mejor jugador de fútbol del mundo, es el reflejo de lo que significa no rendirse nunca. Desde muy chico mostró un talento distinto, algo que lo separaba del resto. Con los años, lo confirmó en cada partido: ganó cuatro Champions League con el Barcelona, conquistó diez ligas españolas, ganó la Copa América y el Mundial con Argentina, además de conseguir ocho Balones de Oro, más que cualquier otro jugador en la historia. Rompió récords de goles, asistencias y títulos, y se convirtió en una leyenda viva. Pero durante mucho tiempo hubo una espina que no lo dejaba en paz: ganar con la selección argentina. 

Ese camino no fue fácil. Messi pasó por momentos muy duros con la selección. Perdió finales importantes, como la del Mundial 2014 y las Copas América 2015 y 2016, y tuvo que soportar críticas constantes. Muchos decían que “no sentía la camiseta”, que “caminaba la cancha”, o que “nunca iba a ser líder como Maradona”. Incluso, después de perder la final de la Copa América 2016 contra Chile, llegó a renunciar a la selección diciendo: “Se terminó para mí la selección”. Pero volvió. Y volvió más fuerte.

 Con el tiempo, todo empezó a cambiar. Llegó la Copa América 2021, donde finalmente pudo levantar un título con Argentina. Después vino la Finalissima, y el equipo ya mostraba una unión distinta, una confianza que hacía ilusionar. Messi ya no estaba solo: tenía un grupo que lo acompañaba y una selección que jugaba para él y con él. Pero lo más importante estaba por venir.

 El Mundial de Qatar 2022 fue el momento que definió todo. Messi jugó cada partido como si fuera el último, dejando todo en la cancha. Fue líder, figura y el corazón del equipo. Hizo goles decisivos contra México, Australia, Croacia y Francia, además de asistir y aparecer siempre en los momentos más importantes. La final contra Francia quedó en la historia como una de las más emocionantes de todos los tiempos, y cuando Argentina ganó por penales, el mundo se detuvo: Messi levantaba la copa que tanto había buscado.

 Ese momento no solo significa un título. Es la recompensa a años de esfuerzo, de caídas, de críticas y de volver a intentarlo. Es la prueba de que los sueños se cumplen, aunque tarden. También fue una forma de cerrar una historia que parecía incompleta y de terminar con cualquier duda sobre su lugar en la historia del fútbol. 

Hoy, en el presente, ya se vive otra etapa: el camino hacia el Mundial 2026, que será el último de Messi. En varias entrevistas recientes habló sobre cómo vive esta etapa de su carrera. “Estoy disfrutando muchísimo más todo”, dijo después de ganar la Copa América. También reconoció que ahora intenta valorar cada momento porque sabe que queda poco: “Soy consciente de que pueden ser mis últimos partidos con la selección”. No es solo un Mundial más, es la despedida final de una carrera histórica.

 Messi sigue estando, sigue liderando y sigue marcando la diferencia, pero ahora también representa algo más: el cierre de una era. Su presencia ya no es solo fútbol; es experiencia, inspiración y un ejemplo para todos los que vienen detrás. Y aunque algún día deje de jugar, su historia ya quedó marcada para siempre en la memoria del fútbol y de millones de argentinos



Comentarios

Publicar un comentario