RADIONOVELAS: FUROR EN TIEMPOS ANTIGUOS
La compañía radioteatral Chispazos de tradición llega a la Argentina a finales de la década de los 20 revolucionando la historia de la radiofonía.
En la década de los 20´, entra en Argentina los radioteatros, que mayormente eran musicales pero con diálogos interpretados por actores. Sin embargo, en 1931 hubo toda una revolución en audiencia con Chispazos de Tradición. González Pulido, su creador, se inspiró en la payada, en el drama circense y a todas esas formas las cruzó con el sainete. El resultado fue explosivo y exitoso. González Pulido debutó en Radio Prieto, pero al pasar a Nacional, a fines del 20, logra establecerse y destacarse en la preparación de una receta única. Historias de la vida real, sencillas, candorosas y sobre todo exageradas, cortadas en capítulos para darles continuidad e intriga. Muy pocos días después de su presentación la empresa obtuvo el beneficio de quienes se dejaban cautivar por sus personajes —"gritones, oscuros, increíbles”. Algunos de los capítulos más destacados salidos de su pluma, son La estancia de Don Segundo, Por la señal de la cruz, El puñal de los centauros, El maestro de la luz, Las nazarenas del desengaño, entre otros. Pero también se le destacan por las historias, “Santo Vega”, “Historias de Martín Fierro”, “Leyendas de Caudillos y guerreros” y entre otros.Chispazos de Tradición marcó un estilo particular dentro del radioteatro argentino, diferenciándose de las novelas tradicionales al tener una vista enfocada en la narrativa gauchesca y con la idea de mantener la cultura y tradiciones del interior del país.
La critica periodística en esa época, hacía referencia al rating de transmisiones radiales y era tal, que llegó rápidamente al corazón de los oyentes y modificó horarios, ritmos y costumbres. Las compañías telefónicas contemplaron que a la hora del radioteatro disminuía la cantidad de llamadas y tiendas de renombre tenían altavoces que colocaban la radionovela dándoles acceso al público, la mayoría eran jóvenes y señoras siguiendo la historia a fin que no desaparezcan entre anuncios. . Los empresarios cinematográficos de todo el país exigieron a la radio que cambiara el horario porque el fanatismo por Chispazos afectaba la asistencia a la función de la tarde.
A pesar de que los comentarios de expertos eran muy variados, Chispazos de tradición estuvo en los hogares, con más énfasis en lugares como barrios donde se reunieran vecinos a escucharla.
Era tal la vinculación de la gente con los personajes, que el malo, Caín, interpretado por el actor Rafael Díaz Gallardo, recibía cientos de llamadas telefónicas a su casa para aborrecerlo. Tuvo que borrarse de la guía. A sus giras iban multitudes que buscaban conocer a los ídolos de la radio. Era grande el cariño que este conjunto despertaba, y hubo un momento en que llegó a ser lo más popular de todo el país. En esa época la Argentina era el cuarto país importador de aparatos de radiodifusión y algunas estimaciones fijan entre 450.000 y 530.000 los aparatos en funcionamiento.
Luego de décadas siendo la plataforma más popular, hablando de la radio, se vio afectado por la llegada de la televisión a Argentina en 1960 junto con programas de televisión. El nuevo medio ofrecía una experiencia audiovisual más completa, lo que atrajo a gran parte de la audiencia que antes seguía los radioteatros.

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