Donde termina la fuerza, empieza el corazón: La historia de Emilio Mansilla
Donde termina la fuerza, empieza el corazón: La historia de Emilio Mansilla
Siete veces
campeón mundial, juez, entrenador y promotor del Powerlifting, todo esto suena
como un currículum intachable, pero detrás de todo estos logros hay una persona
con un compromiso y espíritu inquebrantable que lidia con una lucha constante
por sostener su pasión y darle visibilidad a un deporte que aún pelea por su
lugar.
Por Joaquín Seguel
Por
más de 20 años, “El Fortín” se entrenó en silencio, entre jornadas laborales de
más de 8 horas, familia y duros entrenamientos
autogestionados, esta gran disciplina y sacrificio fue lo que lo llevó a ser uno
de los iconos del levantamiento de pesas.
Sin
embargo, la historia de Emilio en la disciplina empezó de la manera menos
pensada, “Cuando era pibe me acerqué a un gimnasio porque me sentía mal
físicamente, no me veía mal, pero se me puso en la cabeza que estaba mal
físicamente y así arranqué”, esa búsqueda personal fue que lo llevó a descubrir
una disciplina que exige cuerpo, mente y espíritu.
“Un día escuché que en el fondo del gimnasio había
quejidos, discos que chocaban con soportes, así que por curiosidad incursioné por el fondo y me encontré con este deporte” cuenta
con nostalgia, sobre como dio con este deporte, así fue como comenzó a
practicarlo y con los años no solo perfeccionó su técnica, sino que abrazó con
fuerza al powerlifting como una forma de vida.
Día a día
Mansilla hace un gran sacrificio, yendo desde su trabajo como encargado de
edificio a su gimnasio en el patio de su casa, resignando tiempo con su familia
y amigos, solamente para representar a Argentina y cumplir sus sueños.
Con su
esfuerzo, El Fortín ha construido un palmarés envidiable en donde destacan 7
campeonatos mundiales, conquistados en Argentina 2014, República Checa 2017, Hungría 2018, Alemania 2019, Inglaterra
2020, en 2022 nuevamente en Alemania y Grecia 2024. Además de estos trofeos, también
ganó 14 campeonatos a nivel nacional y 6 en Sudamérica.
Debido
a estos logros, Mansilla sabe que todos los competidores están pendientes a él
sin embargo él siempre recuerda sus inicios en su querido Neuquén y transita
este gran momento en el deporte con humildad “Pese al idioma casi todos los competidores
vienen a charlar conmigo porque ya saben con quién compiten, saben que soy el
campeón de la categoría. Igual, yo no llego diciendo ‘vine a ganarlo todo’, no
soy así, estoy en otra nación y además no me interesa mostrarme como una
estrella”.
La
humildad del gran campeón neuquino contrasta con su carrera, lo suyo no es solo
competir, también entrena, juzga competencias, impulsa el deporte en la región,
asesora a personas e intenta que más gente reconozca el deporte a través de las
redes, “Cada entrenamiento lo subo, porque quiero que se visualice el
powerlifting, no quiero que muera nunca”, asimismo el deportista forma parte de
la Asociación de Levantamiento de Pesas de Neuquén, mostrando su gran devoción
con el deporte que tanto le dio.
El precio de representar
Pese a
sus logros internacionales, Emilio ha recibido nulo apoyo por parte del Estado
en cuanto a gastos para viajar a representar a Argentina, aun así, esto
no lo desalienta y solo hace crecer su hambre de gloria.
En
este momento el campeón se enfrenta a un nuevo desafío ya que, para viajar al
próximo torneo en Inglaterra necesita reunir siete millones de pesos, “Espero
poder juntar la plata, pero bueno, juntarla también me saca tiempo de
entrenamiento, ya que debería quedarme más horas en el trabajo y perder tiempo
de preparación” expresó.
Su
realidad es la de muchos atletas de disciplinas no convencionales en Argentina,
viven una paradoja, son los mejores en lo suyo, pero también los más olvidados,
“No vivo de esto y no quiero vivir de esto, no me interesa, yo quiero pasar por
este deporte dejando una huella, que quede una institución y que el levantamiento
de pesas quede insertado en la gama de los deportes regionales” contó con
ilusión.
El
Fortín ha creado varios vínculos con otros deportistas, ha viajado acompañando
cuando pudo y muchas veces ha cargado sobre sus espaldas no solo las pesas,
sino también la logística, la organización y la representación del país.
De
igual manera, acompaña a jóvenes de la región que quieren empezar y se
transforma en referente, incluso sin proponérselo “La semana pasada me llamó el
papá de un chico, me dijo: ‘Estamos buscando una referencia deportiva y te
encontramos a vos’ qué casualidad, ¿no? Pero me pasa cada vez más y siempre voy
a estar dispuesto a ayudar” manifestó con orgullo.
Un futuro más allá del podio
La
carrera de un deportista en esta disciplina dura entre 8 y 11 años debido a
las lesiones, aunque Mansilla ya lleva 21 años practicándolo, igualmente el retiro
como competidor no lo preocupa, sabe que cuando ese momento llegue, su vínculo
con el levantamiento de pesas continuará, “Soy entrenador, soy juez, conozco
las cosas buenas, las que no tanto, las que rinden y las que no. A lo mejor me
quedo como dirigente. ¿Me va a redituar algo? Probablemente no, pero no me
interesa generar una ganancia con esto, quiero que el deporte prosiga a lo
largo de los años” dijo, dejando en claro su postura.
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Mansilla en la Asociación de Levantamiento de Pesas de Neuquén. |
Sin dudas,
Mansilla es un ejemplo de humildad, esfuerzo y amor por el deporte, en una
sociedad donde la gente es cada vez más individualista, el extiende su brazo y
da una mano a todo aquel que tenga un sueño vinculado con el deporte.


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