Terapias complementarias para una vida más saludable
Terapias complementarias para una vida más saludable
Alejandra Bell tiene 44 años y es terapeuta holística, realiza terapias complementarias de reiki, registros akáshicos, biodecodificación y barras de access.
Hace cinco años que
Alejandra Bell se dedica exclusivamente a las terapias complementarias, pero en
el trayecto de su vida se formó como acompañante terapéutico y cuenta con un
profesorado en educación especial, y además es profesora en nivel inicial.
Alejandra comentó que
tomó la decisión de cambiar de rumbo porque a nivel personal sentía que su
ciclo ya había terminado en el ámbito educativo “mi propósito ahí ya se había
cumplido. Estuve casi 20 años en el sistema.” Expresó que “Entonces, en un acto
de valentía, con todos los miedos que te puedas imaginar, dije: Basta. No podía
estar más ahí y me busqué para alquilar un consultorio. Lo alquilaba por tres,
cuatro horas semanales.” Cuando comenzó con las terapias se dedicaba
específicamente al reiki y a las barras de access, y luego anexó registros akáshicos
y biodecodificación.
¿Qué
concepto tiene cada terapia complementaria?
“El reiki es una transmisión de energías, lo que hace es limpiar tu
centro energético. Todas las personas tenemos 7 principales chacras, son como
rueditas que giran para el mismo lado y por diferentes traumas o estrés se
traban y esto hace que todo deje de ser tan armónico, haciendo que nuestra
frecuencia energética empiece a bajar”
“Los registros akáshicos son una biblioteca energética que contiene
toda la información sobre nuestra alma y sus experiencias pasadas, presentes y
futuras. A través de preguntas se elige qué libro abrir, y el maestro o guía
nos da las respuestas. Se explica como una biblioteca porque tenemos una sola
alma y un montón de vidas. Uno no elige cuando abrirse los registros akáshicos,
sino que los guías nos dicen: ahora estás listo”
“Las barras de Access es una técnica terapéutica que consiste en
tocar suavemente puntos específicos en la cabeza para liberar creencias
limitantes y patrones negativos. Sirven para aliviar el estrés, calmar la mente
y liberar bloqueos emocionalmente.
“La biodecodificación es encontrar la raíz emocional del síntoma,
descubrir el mensaje y sanar. El cuerpo habla lo que la boca calla. A través de
preguntas y ejercicios sistémicos, de Programación Neuro-Lingüística (PNL)
ayuda a modificar patrones de pensamiento negativos asociados a la enfermedad o
conflicto emocional. Y se busca en el árbol genealógico y también en el
transgeneracional.”
El complemento perfecto
de sentirse dichoso al ejercer una profesión
Alejandra nos mencionó que
ser terapeuta holística lo ve como una misión de vida “me cuesta mucho llamarlo
trabajo, porque realmente yo lo disfruto muchísimo. Siempre digo que soy una
bendecida de poder estar cumpliendo mi misión.” Asimismo, explicó la
importancia de conocer este mundo alternativo de sanación “No solo somos un
cuerpo físico, también somos espíritu y mente, ante cada situación todos nuestros
cuerpos se ven afectados. El guardarnos las emociones es lo que nos enferma”. Subrayó
“es complementar la medicina occidental con esta terapia”.
Escuchar,
interpretar, cuidar
Alejandra es esposa y
madre de 3 hijos y su vida dio un giro al dedicarse a esta profesión donde la
especialización continua es lo primordial “Es muy importante que los que nos
dedicamos a las terapias complementarias, también nos formemos en el arte de escuchar,
en psicología, para estar en un estado de consciencia cuando te hablan y poder
interpretar que es lo que me estás diciendo y luego saber cómo transmitir la
información”. Comentó que “cuando realizo reiki me baja información del otro
plano y ahí tengo que ser sumamente cautelosa en cómo dar la información,
después de la sesión le suelo dar al paciente una devolución de lo que vi,
sentí y escuche, pero es hasta donde la persona esta en condiciones de procesar
esa información.”
Lo que inició como un hobby
se convirtió en un estilo de vida “al principio era muy esporádico, porque yo
no me dedicaba a eso 100%. Era como un hobby, me acuerdo que era intercambio de
energía, era muy simbólico todo, hasta que lo profesionalicé y empezó a crecer
y hoy tengo mi consultorio propio”.

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