A 50 días del Mundial, una pasión en pausa
escrito por Alejandro Sinquigrani
La cuenta
regresiva hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026
avanza sin la euforia que marcó la previa de la Copa
del mundo Qatar 2022. Entre el recuerdo reciente de la consagración, el
contexto económico y un calendario saturado de fútbol, el entusiasmo aparece
más contenido. Sin embargo, la ilusión sigue latente y podría reactivarse
cuando la pelota empiece a rodar.
A 50 días del
inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026,
la cuenta regresiva avanza sin el clima de euforia que suele acompañar a un
Mundial. En otras ediciones, a esta altura ya se respiraba fútbol en cada
esquina: camisetas en las vidrieras, debates encendidos en la mesa familiar y
una ansiedad que se filtraba incluso en ámbitos alejados del deporte. Esta vez,
en cambio, la expectativa parece ir por otro carril, más sereno y menos
desbordado.
La comparación
inevitable es con la previa de la Copa Mundial de
la FIFA Catar 2022. Entonces, la ilusión venía en ascenso desde la
conquista de la Copa América 2021 y se
sostenía en una narrativa potente: la posibilidad de ver a Lionel Messi levantar el trofeo que le faltaba.
Esa historia movilizaba incluso a quienes no siguen el fútbol de cerca. Hoy,
con la tercera estrella ya bordada en la camiseta, la emoción no desaparece,
pero se manifiesta de otra manera.
Entre tantas
dudas la gente dio su opinión respecto al tema:
Kevin Naberan
recuerda lo que dice Martin lopez “En 2022 era
imposible no hablar del Mundial. Sentías que era algo histórico”, recuerda
Martín López, hincha y socio de un club de barrio del conurbano bonaerense.
“Ahora lo esperamos, claro, pero sin esa desesperación. Ya vivimos el sueño
completo.” Su sensación se repite en distintos testimonios: la satisfacción por
lo conseguido bajó el nivel de urgencia y cambió la manera de transitar la
previa.
“La
verdad es que es difícil encontrar una sola explicación. Para mí el factor
económico es clave, porque influye en todo: en las figuritas, en la posibilidad
de viajar, en cambiar el televisor… y no se ve a la gente desesperada comprando
como en otros Mundiales. Pero no es solo eso. Después de tantos años salimos
campeones del mundo y eso también cambia la sensación. Ya no está esa urgencia.
Es como cuando tenés un juguete nuevo: al principio es pura emoción y después
baja un poco.
También siento
que se perdió algo de la sinergia que había con los jugadores. Entre cuestiones
políticas, decisiones de la dirigencia y cosas que fueron pasando, parte de la
gente tomó distancia. Y a eso se suma que es el último Mundial de Messi. Uno
quiere verlo, pero al mismo tiempo no quiere que llegue el momento en que se
despida. Eso genera una sensación rara.
En lo
deportivo tampoco ayuda que algunos jugadores estén bajos o lesionados y que
haya otros que la gente todavía no conoce, entonces no se termina de armar esa
identificación. Además, este Mundial llega apenas tres años y medio después del
anterior, porque el de 2022 fue en diciembre. Siempre se esperan cuatro años y
esa espera más larga también construye expectativa.
Igual creo que
cuando empiece el torneo va a ser distinto. A mí me apasiona mi club y vivo el
fútbol cada fin de semana, pero con la Selección es diferente: uno se engancha
fuerte cuando hay competencia real. Cuando arranque el Mundial, seguro nos va a
volver a atrapar a todos.”
Dice Ezequiel
castello “Personalmente creo que por la cantidad de equipos
y porque argentina se acostumbró a ganar. Pasamos de no ganar nada por mucho
tiempo a que mucha gente piense que lo natural es jugar y ganar cualquier cosa,
yo creo que va por ahí”
Miguel alegre “esto creo que es la cuestión económica y también el cambio de
generación, ya los pibes no quieren coleccionar álbumes, no les interesa
guardar papeles, así que ya no tienen en el mismo furor los álbumes o posters
de campeón que hasta nuestra generación eran comunes”
“Yo no diría que se espera con menos furor la Copa
del Mundo de este año, del 2026, lo que sí por ahí considero de que en el 2022,
luego de algunas finales perdidas y con una gran selección, como la que creó
Scaloni, se veía una... Una gran chance de ganar el Mundial y gracias a Dios, a
Messi y al equipo, así fue.”
“Como la respuesta anterior, no creo que se espere
con menos furor el álbum y las figuritas, siendo que es una costumbre cada
cuatro años, cada mundial, comprar el álbum y llenarlo con las figuritas. Sí
pega de lleno la cuestión económica de cada familia, siendo que las figuritas
son caras, completar el álbum es muy caro, Y por ahí eso afecta mucho al
bolsillo y por eso no se elige comprarlo y llenarlo. Pero no considero que se
espere con menos furor.”
Miqueas ccaroselli
fanatico de la selección dio su opinión, “Desde mi
punto de vista, hay varios factores por los que este Mundial no se vive con la
misma intensidad que el anterior. Antes de Qatar 2022, la Selección venía de
muchos años de frustraciones: finales perdidas, eliminaciones dolorosas y una
herida abierta en los hinchas. Cuando Argentina ganó la Copa América 2021 en
Brasil y después la Finalissima, se generó una ilusión enorme. Llegábamos al
Mundial con un equipo en alza y con la sensación de que era “ahora o nunca”.
Por eso se acumuló tanta expectativa y tantas ganas de verlo.
Después de
haber salido campeones del mundo y de haber ganado otra Copa América, la
Selección ya se instaló en un estándar alto. Hoy ganar parece más habitual y ya
no existe esa desesperación por volver a ser campeones. Haber alcanzado lo
máximo hizo que, para muchos, la ansiedad no sea la misma.
También
influyen otros cambios, como el aumento de selecciones en el Mundial, que para
algunos le quita dificultad y emoción a la clasificación, y las nuevas reglas y
polémicas arbitrales que a veces saturan de información y hacen que el foco no
esté solo en el juego.
Por otro lado,
está el factor económico. En Argentina la situación no es la mejor, y eso se
nota en tradiciones como el álbum de figuritas. Antes era algo accesible, un
ritual en las escuelas, intercambiar repetidas y completar el álbum con amigos.
Hoy, por los precios, se volvió casi un lujo para muchas familias. Y eso
también afecta la manera en que se vive la previa del Mundial, porque se
pierden pequeñas costumbres que generaban mucha ilusión.”
El contexto
económico también juega su partido. La sede compartida en Norteamérica implica
distancias largas y costos elevados para quienes fantaseaban con viajar.
“Cuando fue en Qatar ya era difícil, pero ahora directamente ni lo pienso”,
admite Carla Gómez, estudiante universitaria. “Eso influye, porque cuando uno
siente que puede ser parte, lo vive distinto.” La realidad cotidiana, marcada
por ajustes y prioridades más inmediatas, hace que el Mundial no sea hoy el eje
central de las conversaciones.
Otro factor
señalado por especialistas es la saturación del calendario futbolístico. Entre
ligas europeas, copas continentales y competencias locales, el fútbol ocupa
todo el año. “Antes el Mundial era el gran evento que cortaba con todo. Hoy hay
competencia permanente y eso cambia la percepción”, explica el periodista
deportivo Andrés Fernández. Según su mirada, el interés crecerá cuando se
acerque el debut y se conozca la lista definitiva de convocados, pero por ahora
el torneo convive con muchas otras noticias deportivas.
También pesa
la ausencia de un relato épico tan claro como el de 2022. Aquella vez, la
figura de Messi y la posibilidad de su última oportunidad mundialista
construyeron un hilo conductor emocional que trascendía lo deportivo. En esta
edición, con una base consolidada y nuevas figuras que buscan afirmarse, la
historia está en construcción y todavía no encuentra un símbolo tan fuerte que
unifique la expectativa.
Sin embargo,
nadie habla de desinterés. Más bien se trata de una ilusión contenida, que
parece esperar el momento indicado para explotar. En peñas y clubes ya se
organizan encuentros para ver los partidos; en redes sociales comienzan a
circular análisis y posibles formaciones. El entusiasmo no es ruidoso, pero
está latente.
La experiencia
indica que el Mundial tiene la capacidad de transformar el clima social en
cuestión de días. Cuando llegue el debut y la pelota empiece a rodar, la rutina
volverá a adaptarse a los horarios de los partidos y la camiseta albiceleste reaparecerá
en cada rincón. Por ahora, a 50 días del arranque, la previa se vive con calma,
atravesada por el recuerdo reciente de la gloria y por un contexto que invita a
la cautela. La pasión, como tantas veces, parece estar aguardando su momento.
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