El golpe de Estado de 1976 y su impacto en Neuquén
escrito por Alejandro Sinquigrani
“El golpe de Estado ocurrido a mediados de la década de 1970 marcó un antes y un después en la historia argentina, afectando profundamente a la provincia de Neuquén.”
Antes del golpe, la provincia tenía una
importante actividad económica y un crecimiento poblacional acelerado. La
ciudad de Neuquén se había consolidado como el centro económico, cultural y
administrativo de la Patagonia Norte, impulsada principalmente por la
explotación petrolera, la fruticultura y el turismo. Además, contaba con
instituciones educativas importantes como la Universidad Nacional del Comahue.
En el plano político, una de las fuerzas más
importantes de la provincia era el Movimiento Popular Neuquino (MPN), liderado
por Felipe Sapag, quien había sido elegido gobernador democráticamente. Sin
embargo, con la llegada de los militares al poder, Sapag fue desplazado de su
cargo cuando las Fuerzas Armadas tomaron el control de las provincias.
Durante la noche del 23 al 24 de marzo de
1976, los militares comenzaron a ocupar edificios públicos y sedes de gobierno
en todo el país. En Neuquén, las autoridades provinciales fueron removidas y la
provincia quedó bajo intervención federal. En su lugar se designaron
gobernadores de facto, como José Martínez Waldner y Domingo Trimarco, quienes
respondían directamente al gobierno militar.
A partir de ese momento se suspendieron las
instituciones democráticas. Los partidos políticos fueron prohibidos, se
clausuraron locales de organizaciones políticas —especialmente de izquierda y
se bloquearon sus fondos. La sociedad comenzó a vivir bajo un fuerte control
militar, con censura y vigilancia.
Aunque Neuquén era considerada por los
servicios de inteligencia como una “zona fría”, es decir, con poca actividad
guerrillera, las autoridades militares temían posibles acciones en zonas
cordilleranas como Villa La Angostura, El Bolsón y San Carlos de Bariloche.
Este temor fue utilizado como justificación para aumentar la vigilancia y la
represión en la región.
La represión estatal, sin embargo, había
comenzado incluso antes del golpe. Entre noviembre de 1975 y marzo de 1977 más
de un centenar de personas fueron detenidas por razones políticas en la ex
cárcel federal de Neuquén, conocida como U9. En abril de 1976 había 109 presos
políticos y en 1977 el número ascendió a 185. Muchas de estas detenciones fueron
realizadas por la Sexta Brigada de Montaña o por la Policía Federal.
Durante los primeros días posteriores al
golpe, las fuerzas militares y de seguridad realizaron operativos para
controlar la actividad política y social. En la ciudad de Neuquén y en otras
localidades de la provincia se detuvo a militantes políticos, sindicalistas,
estudiantes y personas consideradas opositoras al régimen. Algunos fueron
llevados a cárceles legales y otros a centros clandestinos de detención.
En la región del Alto Valle, que incluye
ciudades como Cipolletti y General Roca, también se registraron persecuciones y
arrestos. Trabajadores vinculados a sindicatos petroleros, docentes y
militantes sociales fueron detenidos o debieron esconderse para evitar ser
capturados.
En este contexto, algunos sectores de la
sociedad comenzaron a denunciar las violaciones a los derechos humanos. En
Neuquén tuvo un papel importante la Iglesia, especialmente el obispo Jaime de
Nevares, quien acompañó a familiares de personas desaparecidas y denunció
públicamente las detenciones ilegales.
quienes
atravesaron ese período permiten comprender el fuerte clima de miedo e
incertidumbre que predominaba en la sociedad. Una de las personas que brinda
testimonio era estudiante secundario en ese momento, vivía con su familia en la
ciudad y llevaba una vida cotidiana normal hasta el día del golpe. Recuerda que
esa mañana escuchó marchas militares y comunicados en la radio que anunciaban
que las Fuerzas Armadas habían tomado el poder. En la escuela, la situación era
extraña: varios profesores no se presentaron y otros hablaban en voz baja,
evitando profundizar en lo que estaba ocurriendo. Con el correr de los días,
algunos compañeros dejaron de asistir, ya sea por temor o porque sus familias
habían decidido mudarse.
corresponde
a una persona que en ese entonces era adolescente y dependía completamente de
sus padres. Su familia no estaba vinculada directamente con la política, pero
igualmente vivía con preocupación la situación del país. Sus padres intentaban
protegerlo, limitando sus salidas y evitando que se expusiera a posibles
riesgos. En la escuela, el silencio era evidente: no se hablaba de política y
predominaba una sensación de tensión constante. Aunque en ese momento no
comprendía del todo la gravedad de los hechos, sí percibía claramente el miedo
que atravesaba a los adultos y a la sociedad en general.
Los testimonios de quienes vivieron ese
período “muestran
el clima de miedo e incertidumbre que se vivía en la sociedad. Una persona que
en ese momento era estudiante relató que el día del golpe escuchó marchas
militares y comunicados en la radio anunciando que las Fuerzas Armadas habían
tomado el poder. En la escuela, el ambiente era extraño: muchos profesores no
asistieron y otros hablaban en voz baja. Con el paso de los días, algunos
alumnos dejaron de asistir porque sus familias tenían miedo o se habían ido de
la ciudad.”
testimonios recuerda que, “siendo adolescente, sus padres estaban muy
preocupados y preferían que no saliera demasiado de la casa. En la escuela se
evitaba hablar de política y muchos jóvenes no comprendían completamente lo que
estaba ocurriendo, aunque percibían claramente el clima de temor.”
Los hechos ocurridos a partir del 24 de marzo
de 1976 marcaron profundamente la vida política y social de Neuquén y de todo
el país. La dictadura implicó la interrupción de la democracia, la censura, la
persecución política y graves violaciones a los derechos humanos.
Con el regreso de la democracia en 1983
comenzó un proceso de memoria, investigación y justicia para esclarecer los
crímenes cometidos durante ese período. Hoy, cada 24 de marzo se conmemora en
Argentina el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha
destinada a recordar a las víctimas de la dictadura y a reflexionar sobre la
importancia de defender la democracia y los derechos humanos.
A pesar de haber sido destituido por la
dictadura, Felipe Sapag continuó siendo una figura política influyente en
Neuquén. Tras el regreso de la democracia volvió a presentarse a elecciones y
nuevamente fue elegido gobernador de la provincia.
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