Mundial 2026: cábalas intactas, amigos y excusas para juntarse

 Por Agostina Camacho 



Faltan pocas semanas para el Mundial, pero muchos ya saben con quién van a ver los partidos, qué van a comer y hasta qué camiseta no pueden dejar de usar. 


Entre asados, picaditas y recuerdos de Qatar 2022, distintos grupos de amigos cuentan cómo viven la previa de otro Mundial con Argentina defendiendo la copa.

Jeremías no duda cuando habla de las cábalas. Él y su grupo de cinco amigos ya decidieron que para el próximo Mundial todo tiene que mantenerse igual que en Qatar 2022.

“La casa va a seguir siendo la de Tincho porque ahí vimos todos los partidos donde Argentina ganó”, cuenta. El único que no vieron ahí fue el partido contra Arabia Saudita. Y para ellos, eso explica bastante.

“Después de esa derrota cambiamos algunas cosas y empezamos a ganar. Entonces ahora no queremos modificar nada.”

Las camisetas, los lugares y hasta la forma de ver los partidos quedaron prácticamente “prohibidos” de cambiar.

“La misión es respetar todo como estaba”, resume Jeremías entre risas.

Y obviamente, ninguna reunión mundialera existe sin comida. En su grupo ya hablan de picaditas, pizzas, empanadas y asados si Argentina llega lejos otra vez.

En un parque, sentados sobre el pasto y tomando mate, estaban Enzo, Anto y Franco. Los tres coincidieron en algo: el fútbol no es lo más importante para ellos, pero el Mundial sí.

“Mucho mucho el fútbol no nos gusta”, dice Anto. “Pero es una re excusa para juntarse.”

Los tres recuerdan perfecto la final de Qatar 2022.

“La vimos nosotros tres y mi ex novia”, cuenta Enzo riéndose. “Así que si hay que repetir cábalas… hay una parte que va a faltar.”

Entre bromas y recuerdos, hablan de los nervios de los penales, los gritos y la emoción de salir campeones.

“Creo que nadie estaba preparado para sufrir tanto”, agrega Franco.

Para este mundial se volvió a sembrar en este grupo la intención de juntarse y ver qué sucede. Comer algo rico, disfrutar entre ellos, es algo que no se puede “desaprovechar”.

Otro grupo, formado por estudiantes de Seguridad e Higiene, directamente decidió organizar reuniones para el Mundial mientras hacían la entrevista.

“Ni lo habíamos pensado todavía”, decía Juan. “ Bueno, tenemos que hacer algo, evidentemente.” Añadiendo su compañera Justina “Capaz que es el destino diciéndonos júntense y Argentina gana” con ese ambiente grandioso y futbolero comenzaron a planear una posible juntada entre ellos.

“El Mundial junta a todos”, dice Darío. “Aunque no te guste tanto el fútbol, terminás mirando igual.”

Y quizás ahí está la clave. Porque más allá de las cábalas, los resultados, los nervios, de la compañía, el Mundial termina siendo eso: una excusa para compartir, comer de más y volver a encontrarse frente a una pantalla. Compartir esos sentimientos que solo se pueden percibir en eventos como este. Argentina es un país que no solo se une por sus colores, por su bandera y por los cánticos de himno, sino también por aquella pelota que rueda en el césped y despierta una sensibilidad única, transmitida de generación en generación: la pasión por la Selección albiceleste.


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