Paulo Dybala: la “Joya” que brilló entre ausencias

 








Por Úrsula Guzmán


Mientras que la Selección Argentina vuelve a prepararse para un mundial, Paulo Dybala observa desde afuera. Esta vez no hay concentración, ni integra la prelista de convocados, ni camiseta albiceleste esperándolo. El campeón en Qatar 2022 quedó al margen de la cita del fútbol más importante del mundo.

Elegante para jugar, silencioso fuera de la cancha y muchas veces perseguido por las lesiones, Dybala construyó una carrera llena de talento, pero también de interrupciones. “La Joya” nació el 15 de noviembre de 1993, en el pueblo de Laguna Larga, provincia de Córdoba. A sus tres años, ya manifestaba talento futbolístico, gambeteando la pelota con una camiseta que le llegaba a las rodillas. Así, su núcleo familiar ya intuía el futuro que se le avecinaba apodándolo como “Curita”.

No obstante, su gusto por el futbol, fue heredado por su padre Adolfo, quién en su juventud fue jugador de Newell´s Old Boys. Adolfo, acompañaba a su hijo a jugar todos los días hasta que, a sus 10 años, su trayectoria futbolística despegó: fue parte de las inferiores de Instituto de Córdoba. “La joya” guarda recuerdos imborrables de esos días, como el “abrazo sorpresa” que le dio su padre tras realizar un gol de tiro libre. Sin embargo, las trabas no tardaron en llegar: en 2008 falleció a causa de un tumor. La situación generó dudas en Paulo, ya que estuvo a punto de dejar el fútbol. Antes de partir, le hizo una promesa: convertirse en un jugador profesional. Esta fue y sigue siendo, su brújula. “Si alguien se merecía estar a mi lado levantando la copa era mi viejo”, expresó tras consagrarse en Qatar 2022.

A pesar de haber logrado la gloria máxima, pudo alejar a Paulo de las ausencias que marcaron su carrera. Años después de levantar la Copa del Mundo, el delantero quedo afuera de la fiesta más importante del mundo, atravesado nuevamente por las lesiones y falta de continuidad.

Hace algunas semanas, durante una entrevista habló sobre esa posibilidad: “Todos queremos estar en la Selección, no va a ser fácil. Tengo que encontrar mi ritmo, poder tener una continuidad de minutos en mi club para que pueda pasar”, expresó con sinceridad. Además, profundizó todavía más sobre el impacto emocional durante los últimos años: “Es verdad que también por mis lesiones estuve en falta de algunas convocatorias y en una selección, como la de Argentina no podés frenarte. Yo tengo que demostrarle a mi entrenador que estoy bien en mi club”.

Sus palabras reflejaron el eje de su historia, la de un jugador que aprendió que lo más difícil no es ser cumplir una meta, sino permanecer a pesar de los obstáculos.

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