Séneca se prepara para vivir el clima del Mundial
Por Bianca Justiniano y Agustina Gomez
Cada cuatro años el mundo parece detenerse por un instante. Las
conversaciones cambian, las rutinas se alteran y el fútbol pasa a ocupar un
lugar central en la vida cotidiana.
Quienes trabajan en el área de recepción del Instituto Séneca explicaron
que este año los partidos se jugarán mayormente por la tarde, por lo que no
afectarán demasiado el desarrollo de las clases. Sin embargo, reconocen que hay
carreras donde la pasión se vive de otra manera. Educación Física y Periodismo
aparecen como los espacios donde el entusiasmo suele sentirse con más fuerza.
“El Mundial trae entusiasmo y sentido de pertenencia”, comentaron. Y esa
idea parece resumir todo: durante más de un mes, incluso quienes no siguen el
fútbol de cerca terminan atrapados por el clima mundialista. Las charlas en los
recreos, los resultados apenas comienza el día y la expectativa antes de cada
partido pasan a formar parte de la rutina dentro y fuera de las aulas.
Aunque la institución no planea decorar el edificio con temática del
torneo, sí mantiene una tradición que se repite en cada Copa del Mundo: el
televisor del bar encendido para quienes quieran acercarse a mirar los
partidos. Allí, entre estudiantes, profesores y personal del instituto, se
generan pequeños encuentros que transforman un día común en una experiencia
compartida.
“Son momentos lindos porque la gente se autoconvoca”, recordaron. Porque el
Mundial tiene eso, une personas que quizás no se conocen, crea conversaciones
inesperadas y convierte un gol en un abrazo colectivo, aunque sea dentro de un
buffet universitario.
También admitieron que el ánimo cambia según cómo le vaya a la Selección
Argentina. Cuando el equipo gana, el entusiasmo se nota en los pasillos; cuando
pierde, el silencio parece durar un poco más.
En Séneca no habrá grandes decoraciones ni actos especiales, pero el
Mundial igualmente encontrará su lugar. Estará en las conversaciones apuradas
antes de entrar al aula, en los recreos mirando resultados desde el celular y
en el murmullo colectivo cada vez que juegue Argentina. Porque hay cosas que no
necesitan carteles para sentirse, y el clima de un Mundial es una de ellas.
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