Mario Cippitelli: "Francia 98 representó una etapa de transición tecnológica"
Por: Agostina Camacho, Kevin Martinez, Santiago Pizarro y Alan Leiva
Cubrió el Mundial de Francia 1998 para un suplemento especial de Ámbito Financiero y fue testigo de una época de cambios en los medios de comunicación. Mario Cippitelli recuerda cómo era trabajar antes de la era digital, repasa la actuación de la Selección Argentina y reflexiona sobre la evolución del periodismo.
¿Cómo surgió la posibilidad de cubrir el Mundial de Francia 1998?
Mi participación nació a partir de una iniciativa de Ámbito Financiero, que decidió realizar un suplemento especial para el Mundial. Se conformó un equipo integrado por tres periodistas y un fotógrafo. En ese momento yo tenía 35 años, era jefe de deportes del Diario de la Mañana del Sur y jamás imaginé que tendría la oportunidad de cubrir una Copa del Mundo. Fue una experiencia inolvidable y un enorme desafío profesional.
¿Qué tareas realizaba durante la cobertura?
Además de seguir a la Selección Argentina, cubrir entrenamientos, conferencias de prensa y partidos, también escribía notas relacionadas con la cultura, la economía y las costumbres francesas. Ámbito Financiero buscaba ofrecer una mirada diferente del Mundial, por lo que combinábamos la información deportiva con aspectos sociales y culturales del país anfitrión.
¿Cómo fueron sus comienzos en el periodismo?
Curiosamente, el periodismo deportivo no era mi primera elección. Cuando busqué trabajo, la única vacante disponible estaba en la sección de deportes. Empecé como cronista y también trabajé en radio. Con el paso del tiempo fui ocupando distintos cargos dentro del diario hasta convertirme en jefe de redacción. Esa trayectoria me permitió adquirir experiencia en diferentes áreas del periodismo.
¿Cómo enviaban las notas y fotografías desde Francia a la Argentina?
Francia 98 representó una etapa de transición tecnológica. Las primeras cámaras digitales comenzaban a aparecer, pero todavía convivían con los métodos tradicionales. Revelábamos fotografías, las digitalizábamos y luego las enviábamos a través de una notebook conectada mediante línea telefónica y módem. Los textos se transmitían relativamente rápido, pero cada fotografía podía tardar hasta quince minutos. Hoy parece increíble, pero era el sistema disponible en aquel momento.
¿La diferencia horaria facilitaba el trabajo?
Sí, en muchos aspectos nos favorecía. Cuando en Francia eran las nueve de la noche, en Argentina eran las cuatro de la tarde. Eso nos daba margen para escribir, editar y enviar el material antes del cierre del diario. En otros mundiales, los horarios generan mucha más presión porque los partidos terminan cerca del horario de cierre y el tiempo para trabajar es mucho menor.
¿Cómo era una jornada habitual durante el Mundial?
Generalmente llegábamos al centro de prensa entre las nueve y las diez de la mañana. Desde allí organizábamos la cobertura de entrenamientos, conferencias y partidos. Cuando teníamos tiempo libre aprovechaba para recorrer ciudades y escribir notas sobre castillos, gastronomía, tradiciones y otros aspectos culturales de Francia.
¿Qué análisis hace del rendimiento de la Selección Argentina en ese Mundial?
Argentina tenía un plantel muy competitivo, con futbolistas como Juan Sebastián Verón, Gabriel Batistuta y Ariel Ortega. Existían expectativas de llegar lejos. Sin embargo, los mundiales son torneos muy exigentes en los que cualquier detalle puede definir una eliminación. Frente a Holanda, una serie de circunstancias adversas terminó dejando al equipo fuera de competencia.
¿Qué recuerda del título obtenido por Francia?
Francia organizó un gran campeonato y aprovechó muy bien su condición de local. En aquel momento el rugby y el ciclismo tenían una enorme relevancia dentro del país. La obtención de la Copa del Mundo impulsó definitivamente al fútbol francés y marcó el comienzo de una etapa en la que se consolidó como una de las principales potencias internacionales.
¿Qué diferencias encuentra entre el periodismo de entonces y el actual?
La principal diferencia es tecnológica. Hoy el acceso a la información es inmediato y existen herramientas que simplifican enormemente el trabajo. Los medios pueden obtener fotografías, estadísticas y contenidos desde cualquier lugar del mundo sin necesidad de enviar grandes equipos de trabajo. Para muchos medios regionales, Francia 98 fue una de las últimas oportunidades de realizar una cobertura mundialista con enviados propios.
¿Qué ocurrió después de la eliminación argentina?
Nuestro trabajo ya estaba planificado. Permanecimos un día más para completar la cobertura y luego viajamos a París para realizar el último envío de material. Después nos trasladamos a Madrid, donde tuvimos algunos días de descanso como reconocimiento por el esfuerzo realizado durante el Mundial.
¿Qué consejos les daría a los futuros periodistas?
La capacitación constante es fundamental. Es importante aprender a escribir correctamente, desarrollar capacidad de análisis y dominar otros idiomas, especialmente inglés. También resulta útil incorporar conocimientos sobre nuevas tecnologías, producción audiovisual y herramientas digitales.
Sin embargo, lo más importante es comprender que se trata de una profesión exigente y sacrificada. Detrás de cada cobertura hay muchas horas de trabajo, responsabilidad y dedicación. La tecnología puede facilitar algunas tareas, pero nunca reemplazará el criterio periodístico ni la capacidad de contar buenas historias.

Comentarios
Publicar un comentario