Jordi Aguiar Burgos: “No queríamos ser Superman ni Batman, queríamos ser Maradona"

Por: Muriel Leiva, Bianca Justiniano, Agustina Gómez y Nicolás Parada.

El escritor, periodista y comunicador Jordi Aguiar Burgos se refirió a su vida personal marcada por el fútbol y la literatura. Acaba de publicar “Pelota manchada”, un libro ambientado durante el Mundial de Qatar 2022 y centrado en el fútbol, la tecnología y la política. Aguiar Burgos dejó en claro que el futbol no es algo aislado a la realidad y que detrás de cada mundial también se puede observar un reflejo de la sociedad acompañados de diferentes historias y política.

 


—Naciste en España, viviste en Uruguay y luego en Argentina. ¿Qué selección apoyas cuando se juega un Mundial?

—En realidad, el fútbol lo tengo muy asociado a Argentina. Mi mamá es argentina y mi papá es uruguayo. Ambos fueron exiliados políticos en la década del 70, por eso nací en España y luego viví en Uruguay y Argentina. Desde muy chico fui fanático del fútbol y de Maradona. Mi principal selección es Argentina, aunque si a Uruguay o a España les va bien también me pone contento.

 

—Teniendo en cuenta tu historia familiar, ¿influyó en vos a la hora de escribir?

—Claro que sí. A todos nos influye nuestra historia. Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. Mi historia personal y la de mis padres atraviesan muchas de las reflexiones que aparecen en el libro.

 

—Muchos jóvenes dicen que el fútbol y la política deberían ir por caminos separados. ¿Qué opinas?

—No existe eso. Es como decir que el amor y las personas deberían estar separados. Un Mundial enfrenta selecciones que representan estados nacionales, que son unidades políticas. El mejor ejemplo es Argentina-Inglaterra en 1986. Es imposible pensar ese partido sin el contexto político. Si lo separáramos de la política, perdería gran parte de su significado histórico.

 

—Justamente, el Mundial de 1986 aparece como uno de tus primeros recuerdos. ¿Qué recordás de aquella época?

—Recuerdo la alegría de ganar el Mundial, pero también la dimensión trágica que rodeaba a muchas familias exiliadas. Muchos no podían volver a sus países y otros todavía buscaban a familiares desaparecidos. Es un recuerdo feliz y doloroso al mismo tiempo.

 

—¿Por qué elegiste el Mundial de Qatar 2022 como escenario para la novela?

—Porque es el evento cultural más importante del planeta y porque fue un Mundial atravesado por temas que me interesan mucho, como la tecnología y los cambios sociales y políticos que vive el mundo actual. Además, la conquista argentina representó una enorme felicidad colectiva.

 

—¿Sentís que esa mirada colectiva que se vio durante los festejos del Mundial se fue perdiendo?

—Creo que Argentina venía atravesando muchos años difíciles y necesitaba una alegría colectiva. El Mundial permitió eso. Hoy vivimos en una sociedad donde muchas veces predomina el individualismo, pero sigo creyendo que lo colectivo es mucho más potente.

 

—En el libro también aparece la muerte de Diego Maradona. ¿Qué sentiste cuando ocurrió?

—Mucha tristeza. Para mi generación, Maradona era un superhéroe. No queríamos ser Batman ni el Hombre Araña; queríamos ser Maradona. Cuando se muere el héroe de tu infancia, también se muere una parte de esa infancia.

 

—¿Qué opinión tenés sobre el uso de la tecnología en el fútbol?

—En general es positiva, pero el VAR también genera problemas. El gol es el momento máximo del fútbol y ahora muchas veces no sabemos si festejar o no. Se pierde ritmo y espontaneidad. Como toda herramienta tecnológica, hay que analizar sus beneficios y sus costos.

 

—¿La inteligencia artificial nos ayuda o nos vuelve más dependientes?

—La utilizo todos los días y mejora mucho la productividad. El problema es cuando dejamos de pensar por nosotros mismos. Me preocupa especialmente en quienes están formándose. La capacidad de reflexionar y construir un criterio propio es una de las características más importantes del ser humano.

 

—Como periodista y escritor, ¿qué consejo les darías a los estudiantes universitarios?

—El esfuerzo y la dedicación son importantes, pero sobre todo el deseo. Hay que animarse a hacer aquello que realmente nos apasiona. Cuando uno trabaja en algo que le gusta, los esfuerzos pesan menos y la satisfacción es mucho mayor.

 

—¿Qué te gustaría que los jóvenes lectores se lleven de Pelota Manchada?

—Lo que cada uno interprete. Es un libro con muchas capas. Habla de exilios, de identidad, de tecnología, de inteligencia artificial aplicada al deporte y también hace referencia a numerosas obras literarias. Tiene un final abierto y me interesa que cada lector encuentre sus propias respuestas.

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